Una madrastra es, ante todo, una mujer que se enamora
Parece una obviedad, pero hay que decirla, porque se olvida: una mujer se enamora de un hombre. Y cuando te enamoras, te enamoras de todo: de la persona entera, con su pasado y con sus hijos, si los tiene.
Todas las personas tienen derecho a enamorarse y a rehacer su vida, también las que ya tienen hijos. Querer estar en la vida de alguien es querer estar en la de sus hijos, porque forman parte de ella. No es una intromisión ni una competencia: es lo que pasa cuando se quiere a alguien de verdad.
Y al revés: si tienes hijos y te enamoras, deseas que esa persona también los quiera y los cuide, porque forman parte de tu vida. Lo mismo ocurre cuando eres tú quien llega: los hijos forman parte de la persona a la que quieres, y cuidarlos es también una forma de quererla. Esto vale igual para los padrastros.










